Carta introductoria

Hace tiempo decidí en mi vida que ya era hora de cambiar. Los pasos para hacerlo han tardado, pero como suele decirse “nunca es tarde si la dicha es buena”. Quizás ahora ha llegado el momento. Aquí quiero liberar mente y espíritu.

Hay cosas del pasado y del presente.

Pasado que de vez en cuando sale de mi mente para recordar cosas buenas y malas. Sentimientos de dolor no expresados, lágrimas, placeres o risas.

Presente para avanzar hacia algo nuevo y desconocido… que busco y necesito y, sobre todo, apetece.

Dolor por el daño que me han hecho o he infligido. Lágrimas que no llegaron a salir para no hacer daño o se quedaron en mi retina. Placeres ocultos y obscenos. Risas que son la puerta a la felicidad.